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ORURO
 
CARNAVAL DE ORURO
 
En la actualidad representa la mayor expresión cultural del folklore boliviano donde confluyen grupos de danzarines con coloridos trajes acompañados de imponentes bandas de músicos que hacen el deleite del público y los turistas. La danza emblemática es LA DIABLADA, sin embargo la imponente entrada se pueden observar muchas otras danzas que son originarias y netamente Bolivianas.
 
El visitante podrá apreciar el espectáculo más grande del mundo: más de 5.000 músicos al unísono en Concierto.
 
·         Festival de bandas (5000 músicos al unísono en concierto).
·         Ultimo Convite (ultimo ensayo general).
·         Anata Andina (carnaval autóctono).
·         Verbena de Vísperas del Carnaval.
·         Gran entrada Folklórica del Carnaval.
·         Tradicional Alba.
·         Rituales en sitios mitológicos.
 
LA DIABLADA
 
El origen pre Uru,  la práctica pre colombina, de la Diablada como danza, y su consolidación en la colonia como danza misional y en la República actual, ha creado soportes de tradición oral, como la leyenda del Dios Huari, a quien este pueblo rendía preeminente culto,  como parte de su panteón deífico, mismo, al percatarse que ya no era venerado y desdeñado por Aurora, hija del Dios Sol, mandó como castigo grandes plagas para exterminarlos (el sapo, la víbora, el lagarto y  las hormigas).
 
La aparición de  Aurora, Ñústa que con flamígera espada y honda en mano convirtió a estos monstruos en bestias pétreas, da origen a otro culto zoolítico.
 
Ya en la colonia, esta antigua danza venerativa hacia su deidad de las oquedades y convertida en el Tiw, Uru o Supay, quechua, da origen a la evangelización doctrinera a partir de la imaginería pedagógica misional,  se crea las leyendas del “chiru chiru” y el “nina nina”, con soporte ideológico entre el “bien y el mal”, que con profundos contrastes,  los doctrineros implantan también la diferencia inequívoca del cielo y el infierno. 
 
A partir de esos conceptos, apoyados en el auto sacramental convertido en el “relato de la diablada y los siete pecados capitales”,  se crea la trama del nacimiento y entronización de la imagen de la Virgen de la Candelaria. Venerada localmente,  como Virgen del Socavón. Una  de estas  leyendas dice que, apareció a la cabecera del cuerpo inerte de un ladrón que se refugiaba en uno de los socavones del  cerro Pie de Gallo. La otra leyenda, añade que  apuñalado el ladrón es socorrido por la Virgen y trasladado al Hospital San Juan de Dios de Oruro. Desde ese entonces, la devoción aumentó, los  mitayos y mineros gozaban de tres días de licencia (sábado de peregrinación, domingo y lunes de Carnaval), para rendirle pleitesía disfrazándose de diablos en su honor.
 
LA MORENADA
 
Durante el siglo XVI, los negros fueron capturados en las junglas de Guinea, Congo, Mozambique (África) y vendidos como esclavos; para luego ser trasladados al nuevo continente (América). 
 
El traslado de gente de color al nuevo mundo en 1517, incrementó el tráfico de esclavos en centros mineros de Oruro y Potosí para la extracción de plata y estaño.  El trato que se les dio fue brutal e inhumano, tratados como bestias en sus faenas, especialmente, en el interior de los socavones.  
 
El trabajo cruel y el clima frígido, desfavorables para ellos, hicieron que los negros no tengan resistencia física, ni habilidad para poder extraer el metal.    Debido a estos problemas, ellos fueron trasladados a tierras cálidas del Sur y Norte de los Yungas (Departamento de La Paz) para ser ocupados en cultivos de coca, café y cítricos, formando también parte del procesamiento de la uva, más conocido como pisa uva..  
 
La Danza de los Morenos nació justamente de las cofradías de negros, los cuales se mofaban de los bailes de los señores blancos.   Más tarde los mestizos del altiplano la adaptaron y para mantener su esencia africana, incorporaron máscaras decoradas con rostros negros.  En la coreografía nunca faltaba la matraca, instrumento venido del África, que se tocaba en los actos litúrgicos de Semana Santa.